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Articulado




       Para comprender el fenómeno de las conductas violentas ejer-  beneficio aún a costa de dañar o lesionar gravemente a otras
       cidas por niños/as y adolescentes es necesario en primer lugar   personas.
       determinar qué se entiende por violencia cuando hablamos
       de esta población. Al revisar los trabajos que analizan este   En el caso de las conductas violentas ejercidas por menores
       concepto se comprueba que algunos autores indican que las   a veces resulta complicado adjetivar dichas conducta, ya que
       definiciones de conducta antisocial, infractora o delincuencia   habrá que diferenciar entre los rasgos universales de la infancia
       juvenil están muy acotadas por delimitaciones legales y por   y la adolescencia (rebeldía, picaresca, travesuras) de conduc-
       tanto son variables, prefiriendo emplear los términos de agre-  tas abiertamente disruptivas, más psicopáticas y que sugieren
       sión o violencia (Tremblay, 2003; Alcázar 2007). Partiremos   la necesidad de intervención. Cabe también diferenciar entre
       por tanto, de la comparación entre el concepto violencia y el   menores con conductas violentas y menores con conductas de-
       concepto agresión, para así diferenciarlos.           lictivas, ya que un adolescente puede llevar cabo conductas de-
                                                             lictivas que no sean violentas y viceversa, sobre todo teniendo
       Los términos agresión y agresividad provienen del latín   en cuenta que por delictivo se entiende en cada medio cultural
       agressus que quiere decir acometida o ataque. Según Abeijón   según la legislación imperante. Y por último habría que distin-
       (2011), la violencia sería el tipo de agresividad que dada su   guir entre los menores con conductas violentas y los menores
       intensidad se sale de los patrones que se consideran tolerables   con trastornos de conducta antisocial. Este último hace más
       para la adaptación del individuo, y que además provoca un   alusión a un patrón instaurado de conductas de desafío a los
       daño. Se suele considerar la agresividad como un comporta-  derechos básicos, propiedad o integridad física de los demás
       miento instintivo orientado a la supervivencia, pero conside-  (Sánchez García, 2015).
       rar la agresividad como innata en el ser humano no significa
       que sea inevitable comportarse agresivamente. La violencia   En esta línea, Peña y Graña (2006) en su análisis conceptual
       sin embargo sería un producto cultural, ya que es el resultado   sobre la agresión y conducta antisocial en la adolescencia, re-
       de la incidencia de determinados factores culturales sobre la   fieren que debido a la gran diversidad de términos que se han
       agresividad, no es una conducta de supervivencia y es selectiva,   empleado para referirse a las conductas que trasgreden las nor-
       configurándose como un ejercicio de poder (Sanmartin, 2000;   mas, hay que diferenciar entre conducta antisocial, conducta
       López et al., 2008). Para Polaino-Lorente (2008) la violen-  delictiva, conducta agresiva o violenta y trastorno de conducta.
       cia humana se diferencia de la animal dado que ésta última   La conducta antisocial, estaría formada por diversos tipos de
       se desata para defenderse o para sobrevivir, está programada   actos que violan las normas sociales y los derechos de los de-
       genéticamente, mientras que la violencia humana aunque no   más, dentro de un continuo que va desde las conductas menos
       siempre es racional puede llegar a ser muy calculada.  Carrasco   graves o conductas problemáticas a conductas tan graves como
       y González (2006) añaden al respecto que aunque algunas de   el asesinato. Hace por tanto referencia este término a un pa-
       las definiciones de violencia no se distinguen claramente del   trón de comportamiento que aparecería en la infancia o ado-
       concepto de agresión, sí se caracterizan por incluir los térmi-  lescencia, pudiendo limitarse a una fase del desarrollo evolu-
       nos “intimidación” y “amenaza”, no frecuente en las definicio-  tivo del menor o consolidarse como un patrón persistente del
       nes de agresión.                                      comportamiento. Por su parte, la conducta delictiva sería un
                                                             acto que trasgrede las normas que las leyes penales establecen
       Peña (2011) señala como criterios diferenciadores entre agre-  en ese lugar y en ese momento, ya que el mismo hecho puede
       sión y violencia, que la violencia es una función anormal, pato-  resultar delictivo en un país y en otro no, o en un momento
       lógica, incorrecta o alterada de la agresión, y por tanto señala   determinado pero pasar posteriormente a legalizarse. La con-
       un déficit en los mecanismos de control de los impulsos. La   ducta agresiva o violenta sería una forma más, aunque grave,
       violencia tendría como principal motivo y efecto dañar al opo-  de conducta antisocial, ya que pueden existir conductas anti-
       nente, causándole un gran dolor o daño extremo, sin tener un   sociales sin violencia, como por ejemplo robos o vandalismo.
       fin biológico o adaptativo. Por lo tanto,  la violencia es esen-  Por último, estos autores mencionan el concepto de trastorno
       cialmente destructiva, hostil y antisocial. Es propia y específica   de conducta, vinculado a una serie de criterios diagnósticos
       del ser humano ya que es básicamente aprendida, incorpora   establecidos, consistentes en general en un patrón de conduc-
       juicios sociales que la definen,  desempeñando en ella un papel   tas persistente que viola los derechos básicos de los demás y
       crucial tanto la cognición como el afecto, y frecuentemente   las normas sociales, y que provocan en el menor un deterioro
       se expresa mediante el uso de instrumentos y armas. Sin em-  clínicamente significativo en su funcionamiento diario.
       bargo, la conducta agresiva puede estar presente en trastornos
       mentales y del comportamiento. En la misma línea Fernández   Por nuestra parte, preferimos hablar de conductas violentas
       (2008) señala como características fundamentales de la vio-  para describir aquellos comportamientos que dañan al otro y
       lencia que ésta se aprende, ya que se transmite en el proceso   que pueden ser delictivos o no, así como puntuales o darse
       de socialización (aprendizaje de valores, leyes y normas socia-  como una característica del comportamiento del individuo.
       les), y tiene una dimensión afectiva determinante, así como
       una dimensión cultural, ya que es un constructo social, creado,   1.2. VIOLENCIA EN LA INFANCIA
       compartido y validado intersubjetivamente.            Y LA ADOLESCENCIA

       La violencia es por tanto una alternativa que es escogida por   Muchas veces se asocia de forma general la violencia o agre-
       el individuo entre otras posibles conductas a emitir (Abeijón,   sividad a la etapa adolescente, sin embargo son conductas que
       2011). Según Pueyo (2006) es una estrategia que se emplea   empiezan a manifestarse en etapas más tempranas. Los estu-
       para resolver conflictos en los que se pretende obtener un   dio longitudinales de Tremblay (2003) señalan que la conduc-

                                                                                          Infancia, Juventud y Ley 19
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