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Articulado
rior de trastorno por estrés postraumático (TEPT) (Buka, Sti-
introducción
chick, Birdthistle, y Earls, 2001; McCloskey y Walker, 2000;
Moore, Gaskin, y Indig, 2013; Ruchkin, Schwab-Stone, Ko-
La exposición a violencia o ser testigo de violencia (EIV) es un posov, Vermeiren, y Steiner, 2002). El estudio meta-analítico
concepto clave para explicar el origen de la conducta antisocial de Fowler, Tompsett, Braciszewski, Jacques-Tiura, y Baltes
y delictiva de los jóvenes (Widom, 1989). Recientemente, la (2009) encontró que la EIV predice la aparición de sintoma-
Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre tología clínica y, específicamente, de TEPT con el mismo po-
el riesgo que supone para los niños, niñas y adolescentes la tencial que lo hace la exposición directa a violencia (e.g., ser
exposición a violencia, en cuanto a que en el futuro podrían víctima de maltrato físico o de abusos sexuales). De hecho, la
llegar a ser ellos mismos víctimas directas o perpetradores de percepción de amenaza y el malestar subjetivo que genera la
esta violencia (OMS, 2013). Múltiples estudios han plasma- EIV son elementos recientemente incorporados en el Crite-
do la estrecha relación que parece existir entre la exposición a rio A del DSM-5 para el diagnóstico del TEPT (Kennedy y
violencia y la comisión de conductas delictivas (Barker, Arse- Ceballo, 2014).
neault, Brendgen, Fontaine, y Maughan, 2008; Eitle y Turner,
2002; Fagan, 2005; Ford et al., 2010; Stouthamer-Loeber et
al., 2001; Widom y Maxfield, 2001) y actualmente los autores conceptualización de la exposición indirecta a violencia
coinciden en que, si bien no se trata de una relación causal y
directa, la exposición a violencia es un factor de riesgo que
predispone al desarrollo de conductas agresivas y violentas El concepto “exposición a violencia”, está muy arraigado en
(Brookmeyer, Henrich, y Schwab-Stone, 2005), así como de el ámbito académico y profesional, pero se observa falta de
transgresión de normas (Erdelja, Vokal, Bolfan, Erdelja, Be- consenso entre los autores en cuanto a la definición del fenó-
govak y Begovak, 2013). meno. Además, éste suele ser utilizado de manera ambigua
(Covey, Menard, y Franzese, 2013; Finkelhor, Turner, Or-
mrod, y Hamby, 2009), por lo que resulta difícil diferenciar si
los autores se refieren a las experiencias en las que la violencia
la victimización por exposición indirecta a violencia
se ejerce de forma directa e intencional sobre otro (por ejem-
plo, malos tratos, abuso sexual, delitos comunes), o a aquéllas
Ser testigo de violencia o haber estado expuesto a episodios en las que la víctima es testigo o está expuesto indirectamente
de violencia dentro del entorno familiar, en el barrio, en la a violencia. Tanto la falta de consenso en la definición como
escuela o en otros contextos, es una experiencia que afecta al la no especificidad con la que se utiliza el concepto en los di-
joven en desarrollo, teniendo un alto impacto en su acepta- ferentes trabajos, representan un serio problema metodológico
ción de la conducta violenta como forma de relación (Wood, que dificulta la comparación de los resultados obtenidos en los
2001) y la delincuencia como estilo de vida (Winfree, Bäck- diferentes trabajos de investigación.
ström, y Mays, 1994). Estudios empíricos han señalado que
la EIV aumenta hasta seis veces el riesgo de que los jóvenes Algunos autores diferencian dos categorías principales, como
que viven este tipo de experiencias repitan, posteriormente, la son la “exposición directa” o “exposición a violencia” (violence
conducta violenta a la que han sido expuestos (Ehrensaft et al., exposure) y, en segundo lugar, “ser testigo” de violencia (Oso-
2003). El denominado ciclo de la violencia (Widom 1989a; fsky, Wewers, Hann, y Fick, 1993; Richters y Martinez, 1993;
Widom, 1989b) vincula la exposición a violencia con el de- Shahinfar, Fox, y Leavitt, 2000; Shukla y Wiesner, 2015),
sarrollo posterior de conductas delictivas defendiendo la idea considerando que “víctima” es exclusivamente quien sufre
de que la violencia genera violencia (violence begets violence). experiencias de exposición directa a violencia, mientras que
Este fenómeno ha despertado el interés de los investigadores “testigo” es quien experimenta exposición indirecta (experien-
a lo largo de los últimos treinta años dando pie al surgimiento cia vicaria). Desde esta perspectiva, según la magnitud de la
de un nutrido cuerpo de literatura centrada, principalmente, violencia a la que se haya estado expuesto, habrá “testigos de
en el fenómeno de la transmisión intergeneracional de la vio- eventos leves” y “testigos de violencia severa”. Ser testigo im-
lencia en el ámbito familiar (Besemer y Farrington, 2012; Be- plica estar presente, ver y observar directamente (eye witness)
semer, 2011; Camacho, Ehrensaft, y Cohen, 2012; Ehrensaft la acción de violencia (Zinzow et al., 2009), situación también
et al., 2003; Farrington, Jolliffe, Loeber, Stouthamer-Loeber, denominada “co-victimización”(co-victimization) (Shakoor y
y Kalb, 2001; Murray, Loeber, y Pardini, 2012; Rakt, Ruiter, Chalmers, 1991). Otros autores incluyen en el repertorio de
Nieuwbeerta, y Graaf, 2009) y más recientemente, en el de la conductas que permiten considerar a una persona “testigo” de
transmisión intergeneracional de la delincuencia (Besemer y violencia oír (disparos, gritos) (Campbell y Schwarz, 1996) y
Farrington, 2012; Besemer, 2011; Rakt, Ruiter, Nieuwbeerta, enterarse (Rakt, Ruiter, Nieuwbeerta, y Graaf, 2009; Richters
y Graaf, 2009). y Saltzman, 1990) o conocer (learn about) sucesos violentos
(Costello, Erkanli, Fairbank, y Angold, 2002). En trabajos más
Más allá del riesgo que la EIV supone para la perpetración de recientes (e.g., Brennan, Molnar, y Earls, 2007; Kennedy y Ce-
conductas violentas y delictivas en las generaciones siguien- ballo, 2014) se diferencian tres tipos de exposición a violencia:
tes, también se ha visto que representa un riesgo para la sa- a) ser víctima (victim), ser testigo (witness) y conocer (learned
lud física y emocional de quien la padece. Trabajos empíricos from) o enterarse de un suceso violento (hearing about). Estas
han relacionado la EIV con el abuso de sustancias o drogas tres formas de exposición a violencia, según el estudio meta-
(Finkelhor, 1990; Menard, Covey, y Franzese, 2015), con la analítico de Fowler, Tompsett, Braciszewski, Jacques-Tiura, y
depresión (Shukla y Wiesner, 2015) y con el desarrollo poste- Baltes (2009) contribuyen, por igual, a la aparición de sinto-
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