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Articulado




          matología post-traumática, argumento en el que Kennedy y   facilitando que se puedan comparar los datos obtenidos en di-
          Ceballo (2014) se basan para recomendar el uso del concepto   ferentes sociedades y tipos de muestra. El JVQ se ha aplicado
          genérico “exposición a violencia” en el cual se incluirían los tres   en diferentes países y culturas, tanto en muestras comunitarias
          tipos de exposición mencionados.                      (Aho, Gren-Landell, y Svedin, 2014; Babchishin y Romano,
                                                                2014; Cyr, Chamberland; Clément, Lessard, Wemmers, Co-
          Siguiendo a Holden (2003) preferimos emplear el concepto   llin-Vézina, 2013; Dong, Cao, Cheng, Cui, y Li, 2013; Ellonen
          “exposición indirecta a violencia” (EIV) definida en un sentido   y Salmi, 2011; Finkelhor, Turner, Shattuck, y Hamby, 2013;
          amplio e inclusivo, incorporando las experiencias en las que la   Pereda, Guilera, y Abad, 2014), como en muestras clínicas
          víctima es testigo presencial (ve, oye), toma conocimiento o se   (Álvarez-Lister, Pereda, Abad, y Guilera, 2014; Little, 2002;
          ve implicada en episodios reales (no ficticios) de violencia ejer-  Turner, Vanderminden, Finkelhor, Hamby, y Shattuck, 2011)
          cida sobre otra persona o grupo. La visualización de imágenes   y también en muestras de justicia juvenil (Cuevas, Turner, y
          de violencia (cine, videojuegos, televisión) queda excluida de   Ormrod, 2007; DeHart y Moran, 2015; Pereda, Abad, y Gui-
          esta definición de EIV. Además, coincidiendo con autores de   lera, 2015; Ruchkin, et al., 2002).
          trabajos publicados recientemente (Abad, 2014; Orjuela Ló-
          pez, Perdices, Plaza, y Tovar Belmar, 2008) consideramos que   En cuanto a tendencias en el ámbito de la investigación y
          los perjuicios que acarrea la EIV, permite considerar “víctimas   perspectivas de estudio desde las que actualmente se aborda el
          directas” a los niños, niñas y adolescentes que viven estas ex-  fenómeno de la EIV, Price y Maholmes (2009) identificaron
          periencias.                                           seis áreas: (1) estudios dirigidos al desarrollo teórico: defini-
                                                                ción del concepto, tipología y clasificación de los fenómenos
                                                                que comprende la EIV; (2) estudios epidemiológicos: tasas de
            exposición indirecta a violencia en el ámbito familiar
                                                                prevalencia e incidencia de la EIV; (3) estudios de impacto:
                             y comunitario
                                                                consecuencias a corto y largo plazo de la EIV; (4) estudios
                                                                de factores de riesgo y protección, procesos de mediación y
          A pesar de que los jóvenes están expuestos a episodios de vio-  moderación; (5) intervención psicosocial, clínica y de rehabi-
          lencia en múltiples contextos (Finkelhor, Ormrod, y Turner,   litación; y (6) legislación, políticas y programas públicos de
          2007; Lila, Herrero, y Gracia, 2008), la EIV ha sido tradi-  prevención de la EIV. El interés por el estudio de la EIV tam-
          cionalmente estudiada en el contexto intrafamiliar (Edleson,   bién se percibe claramente en España. La EIV es el segundo
          1999; McCloskey y Walker, 2000; Straus, 1992; Pong y Ju,   ámbito de victimización infantojuvenil sobre el que más se ha
          1999), específicamente en la violencia entre progenitores, ma-  escrito a nivel nacional, según los resultados de la revisión sis-
          yoritariamente del padre o figura paterna hacia la madre, dan-  temática de artículos publicados entre 1994 y 2010, realizada
          do lugar a un nutrido cuerpo de literatura sobre el fenómeno   por Pereda, Guilera, y Abad (2014a).
          de la transmisión intergeneracional de la violencia (Avakame,
          1998; Ehrensaft et al., 2003; Fantuzzo y Lindquist, 1989;
          Grych y Fincham, 1993; Jouriles, Norwood, McDonald, Vin-
                                                                          victimización en jóvenes infractores
          cent, y Mahoney, 1996; Margolin, 2005) y de la conducta de-
          lictiva (Besemer y Farrington, 2012; Thornberry, 2009).
                                                                Los  estudios  realizados  en  el  ámbito  de  la  justicia  juvenil
          Por su parte, los estudios de la EIV en el ámbito comunita-  tradicionalmente se han centrado en las carreras delictivas
          rio son escasos pero han hecho aportaciones interesantes en   de los jóvenes (Forcadell, Camps, Rivarola, y Pérez, 2004;
          cuanto a aspectos metodológicos. Entre ellos, cabe destacar   Mancho, 2012; Van Domburgh, Loeber, Bezemer, Stallings,
          el estudio meta-analítico de Fowler y su equipo (2009) antes   y Stouthamer-Loeber, 2009) o en su perfil sociodemográ-
          mencionado, y el trabajo de Kennedy y Ceballo (2014). Es-  fico o psicológico (Martín Solbes, 2009; Oriol Granado,
          tos últimos señalan que la exposición a violencia comunitaria   2013; Rechea, Fernández, y Cuervo, 2008), siendo muy esca-
          es un constructo complejo y multifacético,  por lo cual  reco-  sos aquellos que abordan sus experiencias de victimización.
          miendan que se adopte un modelo multidimensional para su   Sobre esta cuestión la OMS  (World Health Organization,
          estudio, y proponen    que este modelo considere las siguientes   2014) recomienda la implementación de estudios que abor-
          cinco dimensiones: 1) el tipo de suceso, 2) su gravedad o se-  den el historial de victimizaciones a lo largo de la vida (life-
          veridad, 3) la proximidad física o geográfica al evento, 4) la   course approach) de los jóvenes delincuentes (Sethi et al.,
          proximidad de la relación con las personas entre quienes se   2013) y anima a revertir la destinación de esfuerzos y presu-
          desarrolla la acción de violencia, y 5) su cronicidad o duración.  puestos de justicia juvenil hacia la prevención y atención de
                                                                estos jóvenes. La OMS también ha denunciado la tendencia
          En cuanto a los estudios de victimización infantojuvenil en   social de demonizar a los jóvenes delincuentes y de ignorar,
          ambos contextos, destaca la valiosa aportación del centro de in-  en cambio, sus experiencias de victimización (Sethi, Hughes,
          vestigación sobre crímenes contra la infancia (Crimes against   Bellis, Mitis, y Racioppi, 2010).
          Children Research Center) dirigido por el Dr. David Finkel-
          hor en los Estados Unidos, quienes han creado un instrumen-  Si bien no todos los jóvenes expuestos a violencia desarrollan
          to, el Juvenile Victimization Questionnaire (JVQ, Finkelhor,   posteriormente conductas delictivas, entre los jóvenes delin-
          Hamby, Ormrod, y Turner, 2005), que permite abordar el es-  cuentes la prevalencia de EIV es mucho más alta en que en otro
          tudio la EIV (y de otros tipos de victimización infantojuvenil)   tipo de muestras de edades similares (Ford, Hartman, Hawke,
          de manera comprensiva, en el contexto familiar y comunitario.   y Chapman, 2008). En Estados Unidos, Abram y su equipo
          La utilización frecuente y creciente de este instrumento está   (Abram, Teplin, Charles, Longworth, McClelland  y Dulcan,

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