Se celebran en Madrid las primeras jornadas de vivienda e integración social

19.03.2011 Centro Trama

LOS RESPONSABLES DE VIVIENDA SE PLANTEAN NUEVAS FÓRMULAS EN LA CONCESIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA

El pasado día 10 de marzo, el director gerente del Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS) de la Comunidad de Madrid, Javier Ramírez, inauguró las jornadas sobre políticas públicas de vivienda, bajo el lema “Nuestro reto: vivienda y convivencia”. El objetivo de este encuentro ha sido intercambiar experiencias, conocimientos y buenas prácticas sobre las políticas públicas de integración social en materia de vivienda.

La UTE formada por AEBIA y Trama ha colaborado en la organización de estas jornadas que han contado con la participación de las comunidades de Andalucía, Valencia y Madrid y los ayuntamientos de Zaragoza, Bilbao, Alicante y Madrid; además de la Asociación de Promotores Públicos de Vivienda y Suelo (AVS) y la Magistratura de Madrid.

Las entidades han coincidido en señalar que el trabajo de integración no se acaba con el realojo de las familias en viviendas, sino que hay que realizar un seguimiento de cada unidad familiar para garantizar el éxito en la integración. En este sentido, en Madrid destaca el servicio de Asistencia Vecinal de la Comunidad (ASIVECAM), un organismo destinado a ayudar en la convivencia vecinal de los residentes en viviendas públicas. Gracias a este servicio se están apreciando resultados positivos en la convivencia, como reuniones vecinales más eficaces,  asunción de responsabilidades, menor morosidad en cuotas y mejor uso de espacios y elementos comunes.

La vivienda es el primer eslabón en el paso hacia la convivencia y, una vez facilitado ese primer instrumento, se debe proceder a la integración laboral y educativa. El objetivo es mejorar la calidad de las familias a través de la vivienda. Y detrás de esa vivienda, debe haber profesionales y agentes sociales que ayuden a las personas y sus familias a adaptarse al nuevo entorno y, por tanto, a las ciudades.

Los ponentes coincidieron, también, en señalar que en la vivienda conviven dos realidades, una política y otra, social. Es un negocio, pero al mismo tiempo tiene que ser un elemento de integración. Hasta ahora sólo se había contemplado desde una vertiente económica, pero es necesario que descanse sobre una realidad social. La política de vivienda tiene que estar al servicio de la ciudadanía y no, del mercado.

Según los expertos, en los pasados años se ha producido un desfase entre la oferta y la demanda de vivienda y a la hora de construir una casa, nadie se preguntaba quién habitaría en esa casa. Señalaron que si se hubiera personalizado la demanda de viviendas y pensado más en el ciudadano, se habría eliminado la exclusión social que se está produciendo. Porque, actualmente, la vivienda, lejos de ser un elemento de inclusión social, se está convirtiendo en uno de exclusión social y hay que estudiar las causas que están motivando este cambio.

Para solucionar esta situación, los ponentes reclamaron a la Administración que sea más creativa y busque soluciones novedosas para evitar los guetos y las segregaciones. En este sentido, en algunas ciudades, como Madrid, se han comprado viviendas libres en diferentes lugares de la ciudad para proceder, posteriormente, al realojo. Y destacan, también, la medida de vetar la posibilidad de realojar a las familias en lugares que ya están saturados. De esta manera, se aprende de la experiencia en algunos lugares durante las  décadas de los años 1980 y 1990 donde, con el transcurso del tiempo, se ha observado que concentrar a realojados en barrios y manzanas fue una equivocación y que hay que comprar viviendas libres en diferentes lugares de la ciudad para proceder así a una integración total.

En las jornadas, se habló de la rehabilitación de edificios antiguos frente a la nueva construcción. Esta opción se presenta como sostenible desde el punto de vista energético, con el valor añadido de ser una manera de generar empleo. En esa búsqueda de nuevas fórmulas, los expertos consideran que hay que ser flexible y contemplar medidas no reguladas en la actualidad, tales como el derecho a una habitación, destinada a una parte de población que no puede costearse una casa. Ante estas propuestas, se señaló la necesidad de estar vigilante con el hacinamiento, que puede convertirse -sobre todo en las grandes ciudades- en un foco de marginalidad.

La idea de abrirse a un abanico de nuevos formatos de vivienda como casas con opción a compra, de alquiler y programa de viviendas para jóvenes solidarios (alquileres a bajo precio a cambio de unas horas de ayuda a labores solidarias) suscitó un consenso generalizado entre los ponentes