PREMISAS QUE SUBYACEN A NUESTRA INTERVENCIÓN

CONSIDERAMOS INVÁLIDAS TODAS LAS VARIANTES DE INTERPRETACIONES REDUCCIONISTAS SOBRE LA CONDUCTA HUMANA Y ADMITIMOS LA PRESENCIA DE PROCESOS NO CONSCIENTES EN EL COMPORTAMIENTO DE LA PERSONA. La concepción de los procesos no conscientes son contemplados más en términos formales que de contenidos, y no le atribuyen un carácter caótico o destructivo, necesariamente, ni tan rígidamente separado de las instancias conscientes.

CENTRADA EN LA RESILENCIA: que es la capacidad que tiene todo ser humano de sobreponerse a sus dificultades y al mismo tiempo de aprender de sus errores.

APARTADA DE UN CENTRAMIENTO EXCESIVO EN EL ESTUDIO DEL ORIGEN DE LOS PROBLEMAS, PONIENDO EN ACTO UN TRABAJO MÁS CENTRADO EN LA SOLUCIÓN. Todos los seres humanos contamos con fuerzas y recursos para cambiar, y ningún problema sucede de manera permanente durante todo el tiempo, teniendo las llamadas excepciones a la regla.

  • Es más útil trabajar con las excepciones que con las resistencias al cambio.
  • El cambio es inevitable: el cambio es un proceso continuo y la estabilidad una ilusión. Todo cambio llegará de manera inevitable como una excepción.
  • Las conductas negativas o problemas son entendidos como intentos fallidos de solución.

EPISTEMOLÓGICAMENTE CONSTRUCTIVISTA: es decir, partimos de la concepción de la existencia de una realidad externa ajena a la propia conciencia –es decir, objetiva, en este sentido- cuyo conocimiento no se da en forma directa, sino a través de la mediación de la propia subjetividad, de forma que incluso las formas más simples de contacto con la realidad, las sensaciones, ya son percibidas impregnadas de subjetividad. Por ello, la realidad es susceptible de diferentes interpretaciones, sin que podamos atribuir a una de ellas la capacidad para captar la totalidad objetiva de la realidad.

CONCIBIMOS LA REALIDAD DE FORMA SISTÉMICA: entendemos al ser humano, tal como Von Bertalanffy formuló, como un sistema –entendiendo como tal un conjunto de elementos conectados entre sí de tal forma que la variación de uno de ellos varía el conjunto – inserto en el seno de sistemas más amplios (familia, por ejemplo) y a su vez estos sistemas dentro de otros más vastos. (como podría ser una cultura concreta). La persona se vive también como integrada por diferentes subsistemas (cognitivo, corporal, afectivo, interaccional, práxico, entre otros) formando una realidad.

PARTIMOS DE UN MODELO INTEGRADOR: en tanto en cuanto considera que no existe en la actualidad un modelo de intervención que sea válido para todas las personas, problemas y circunstancias, y por ello se siente llamado a mantenerse receptivo y dialogante a las aportaciones que desde otros modelos o paradigmas pudieran ser integradas en forma coherente y que pudieran hacer más efectiva la intervención.

COMPARTIMOS UN MODELO HOLISTA: en relación con la persona y los sistemas en que participa, es decir: se ocupa de la globalidad y considera que hay que trabajar conjunta e integradamente en los diferentes subsistemas del individuo, elaborando cualquiera de los trabajos realizados en un determinado nivel de intervención dentro de la experiencia del sujeto considerada como un todo global.

EL OBJETIVO DE NUESTRA INTERVENCIÓN VIENE DADO TANTO POR LA DEMANDA DEL USUARIO INMEDIATO (PERSONA/SISTEMA FAMILIAR) COMO POR LA DEMANDA DEL USUARIO DESTINATARIO (ADMINISTRACIÓN/ENTIDAD). En nuestra intervención nos encontramos con demandas provenientes de diversos usuarios que pueden coincidir o no. El usuario inmediato sería la institución que contrata nuestros servicios y que explicita una demanda basada en necesidades normativas. El usuario destinatario sería la/el persona/sistema familiar concreta con la cual intervenimos.

NUESTRA INTERVENCIÓN ENFATIZA LA IMPORTANCIA DEL DESARROLLO DE UNA RELACIÓN BASADA EN LA GENERACIÓN DEL VÍNCULO TERAPÉUTICO Y PROPONE LA ADOPCIÓN, POR PARTE DEL PROFESIONAL, DE LAS ACTITUDES ROGERIANAS: de aceptación incondicional positiva (estima y respeto), empatía (sensibilidad hacia el menor, capacidad para comprenderle o resonar con él y para transmitirle claramente la comprensión empática) y autenticidad (cualidad de honestidad y sinceridad), no sólo a título de exigencias éticas que enmarquen la relación, sino como indispensables para que pueda surgir una alianza efectiva.

EXIGE DEL PROFESIONAL UN PAPEL ACTIVO que, a través de la escucha empática, interacciona con la/el persona/sistema familiar haciéndole/s propuestas de exploración concretas, de motivación y persuasión separándose con ello de la no-directividad del enfoque rogeriano.

LA INTERVENCION ES EXPERIENCIAL, basa la efectividad de cualquier posible cambio que se produzca en la actual situación de la/el persona/sistema familiar en el hecho de proporcionarles, a través del acompa amiento, experiencias en el "aquí y en el ahora" que pongan de relieve la inconsistencia o disfuncionalidad de sus patrones de comportamiento y faciliten el hallazgo de otros nuevos más funcionales.

RESALTA LA IMPORTANCIA DE LOS ACONTECIMIENTOS DE CAMBIO: que van dirigidos a superar los bloqueos, dispersiones o distorsiones repetitivos respecto al proceso del fluir vital de la persona.